jueves, 31 de marzo de 2016

Razones para no hacerle mucho caso a Bauman sobre las redes sociales


En los últimos años el sociólogo polaco Zygmunt Bauman ha sido mostrado cada vez más como un crítico de las nuevas formas de socialización que traen consigo las redes sociales (cuyo nombre más preciso debería ser redes virtuales, pero ese es otro tema), y paradójicamente sus opiniones se han difundido justamente a través de las redes sociales.
Me parece que el poco gusto de Bauman por las redes sociales viene de dos fuentes: (1) La aversión propia de las personas de su edad educadas bajo la única influencia del libro y de unos medios de comunicación menos masivos que ahora (Vargas Llosa es también un ejemplo de esa tecnofobia por la informática); y (2) la muy difundida idea de izquierda (espectro político que Bauman abraza) de que la ciencia (junto a la tecnología) son la ‘ideología’ del capitalismo tardío. La primera actitud es un prejuicio propio de las personas que no han nacido en las últimas décadas y que no comprenden del todo la forma de socialización de las redes sociales, y la segunda es una idea tan vaga y amplia que no se puede someter a comprobación, por lo que solo queda aceptarla como acto de fe.

martes, 29 de marzo de 2016

El futbol, el centro y la periferia

No pienso decir que las competencias futbolísticas son una reproducción exacta de las relaciones económicas entre los países, solo pienso hacer notar algunas relaciones curiosas que he podido notar.
En primer lugar los países del centro en el fútbol no son necesariamente los mismos que los del centro en el sistema económico, aunque si existe cierta correlación entre ellos. De los países que se podrían decir que son el centro competitivo-futbolístico solo Brasil (lo sigue siendo a pesar de haber sido maltratado en su propio mundial) y Argentina no pertenecen al centro de la economía mundial. Pero tambien es notorio que muchos países del centro económico no pertenecen al “centro competitivo-futbolístico”, es especial el caso de EEUU (país que en pocos años estará en el centro futbolístico) y Japón (a pesar de que en este último sí existe buena afición por el futbol).

¿Existe “América Latina”?

Este concepto, de origen francés, es un término muy popular que a menudo se usa (de manera oficial y no oficial) para hacer referencia a todos aquellos países (no digo naciones) cuyo territorio estuvo bajo la dominación colonial de alguna potencia europea de lengua latina (España, Portugal y Francia), del cual el subgrupo más grande sería Hispanoamérica, es decir los países de habla española que fueron ex colonias españolas. Es un término totalizador que en muchas ocasiones ha servido para alimentar un sentimiento de unidad y chauvinismo frente a la América anglosajona del norte (principalmente EEUU y también en cierto sentido hacia Canadá, que a pesar de tener una provincia francófona como Quebec no podría ser considerada latinoamericana). Y es precisamente en EEUU donde se ha usado de manera más consistente este concepto en las últimas décadas, debido a la masiva migración de pobladores de Centro y Sudamérica (conceptos más geográficos que político-culturales) que vivieron en carne propia la discriminación y restricción de oportunidades en el “país de las oportunidades”. Aunque en este caso lo “latino” es casi siempre restringido a lo hispanoamericano y dentro de esto a aquellas poblaciones que son mayoritarias en ese país, es decir mexicanos, cubanos y puertorriqueños.

lunes, 21 de marzo de 2016

Las 27 tesis de Popper acerca de las Ciencias Sociales

En su ponencia titulada 'La lógica de las ciencias sociales', Karl Popper enuncia 27 tesis sobre lo que él piensa que es aquella lógica, aunque a decir verdad me parece que se refiere más a la metodología y epistemología de las CCSS que a su 'lógica'. Así, que hice un pequeño resumen de esas 27 proposiciones de Popper sobre las CCSS:
  1. Disponemos de mucho conocimiento práctico y teórico que nos procura una gran comprensión del mundo.
  2. A pesar de esa aun ignoramos muchas cosas, esto es producto de los nuevos conocimientos que nos abren nuevos problemas.
  3. Toda teoría del conocimiento se basa en la relación de estas dos tesis, es decir, la tensión entre el conocimiento y la ignorancia.
  4. La ciencia empieza con la aparición de problemas, que es la forma como se manifiesta la tensión antes mencionada.
  5. Estas tesis anteriores también se aplican a las ciencias sociales.

domingo, 20 de marzo de 2016

Las ideas de John K. Galbraith , los países pobres y la ideología actual

El apéndice del libro “El nuevo estado industrial” de este economista canadiense brinda muchas ideas sobre lo que es la ciencia económica, las políticas económicas y la ideología en este campo.
Son especialmente interesantes sus ideas acerca de la relación entre los factores económicos y sociales en algunos países (que en la época del libro eran los países pobres y que en estas épocas llamamos países emergentes).

Dicho esto, acá va la primera cita de este texto: 
“… con el aumento del bienestar popular la economía se hace cada vez más inadecuada como clave del juicio social y como guía de la política del estado”. 
Esto quiere decir que en un país en el cual no está asegurado el bienestar de la población, la economía será la principal medida sobre la que valorar el funcionamiento de la sociedad; tal como lo deja en claro la segunda cita:

sábado, 19 de marzo de 2016

La ilusión de la individualidad: ¿Somos realmente libres? Las teorias de Erich Fromm y un ejemplo con la moda.

Para Erich Fromm no lo somos. Este psicólogo, psicoanalista y sociólogo del siglo XX nos dejó muchas ideas muy interesantes que aún se siguen cumpliendo. Para él la individualidad en el mundo capitalista moderno es simplemente una ilusión, en la que la gente cree que es libre de elegir y elige lo que le gusta y lo que quiere, pero en realidad solo hace lo que la sociedad la obliga sutilmente a hacer a través de sus múltiples imperativos como la moda, la opinión pública y demás.

Una de sus famosas tesis es que las condiciones económicas y materiales del capitalismo moderno conducen al ser humano a sentirse impotente y aislado frente a una maquinaria económica tan grande contra la que no puede hacer nada y solo le queda conformarse y transformarse en un autómata, una pieza de esta gran máquina de producción (este es el único aspecto que trataremos en este articulo); o puede tener otra alternativa como volverse una persona autoritaria, que busca dominar a todos los demás como una manera de sentir más grande su yo y sentirse más seguro frente al mundo que lo rodea (para Fromm este fue el caso de muchos sectores de la sociedad alemana que abrazaron el nazismo como ideología). Sin embargo, al mismo tiempo se cree libre e independiente de tener sus propias decisiones y determinaciones, esto probablemente fruto también de la gran maquinaria publicitaria e ideológica que mantiene este sistema económico; para esto se pueden ver a diario desembolsos de miles de millones de dólares en publicidad y propaganda. (Hay que tener en cuenta que esto es hoy muchísimo más evidente de lo que era en el comienzo de la segunda mitad el siglo pasado que fue cuando Fromm escribió la mayoría de sus libros).

Ann Oakley, el trabajo doméstico y el rol del ama de casa, por Anthony Giddens

Planteamiento del problema

Tal vez usted piense que ‘trabajo’ es exclusivamente aquello que se realiza en el mundo de las empresas, la agricultura o la industria fabril. Hasta la década de los setenta, los estudios sociológicos sobre el trabajo se centraban en el empleo remunerado, la esfera pública. Con ello, ignoraban la esfera doméstica asumiendo que lo que acontecía dentro de las familias era una cuestión privada. Pro estos supuestos tan arraigados se vieron completamente alterados por la segunda oleada de feminismo, que desafió la idea de que la vida personal no era relevante para los sociólogos. ¿Cómo llegaron a generalizarse tanto estos supuestos? ¿Cuál es la relación entre trabajo remunerado y la bores domesticas? Ann Oakley investigó estas cuestiones en dos libros relacionados, publicados en 1974, The sociology of housework y housewife.


jueves, 17 de marzo de 2016

La sociología no es filosofía ni ideología política – Durkheim

En primer lugar, es independiente de toda filosofía. Como la sociología ha nacido de todas las grandes doctrinas filosóficas, ha conservado el habito de apoyarse en algún sistema del que se ha hecho solidaria. De este modo, ha sido sucesivamente positivista, evolucionista, espiritualista, cuando debe contentarse con ser sociología y nada más. Incluso vacilaríamos en calificarla de naturalista, a menos que no se quiera indicar solamente con esto que considera los hechos sociales como explicables naturalmente, y, en ese caso, el epíteto resulta bastante inútil, puesto que significa simplemente que el sociólogo elabora una ciencia y no es un místico. Pero rechazamos esa palabra si se le da un sentido doctrinal respecto a la esencia de las cosas sociales si, por ejemplo, se pretende afirmar que son reducibles a las demás fuerzas cósmicas. La sociología no tiene por qué tomar partido entre las grandes hipótesis que dividen a los metafísicos. Como el determinismo, tampoco tiene que afirmar la libertad. Todo lo que pide es que se le conceda que el principio de causalidad se aplique a los fenómenos sociales. Y aun plantea este principio, no como una necesidad racional, sino únicamente como un postulado empírico, producto de una inducción legítima. Puesto que la ley de causalidad ha sido verificada en los otros reinos de la naturaleza, y progresivamente ha extendido su imperio del mundo físico o químico al mundo biológico, y de éste al mundo psicológico, estamos en el derecho de admitir que esta ley es igualmente cierta en el mundo social; y es posible añadir hoy que las investigaciones emprendidas sobre la base de este postulado tienden a confirmarla. Pero la cuestión de saber si la naturaleza dcl lazo causal excluye toda contingencia no está resuelta por eso.

Arte de artesano y arte de artista – Norbert Elias

Estos son extractos del libro “Mozart: Sociología de un genio” de Norbert Elias, y que se refieren al proceso de aparición de los artistas tal como los conocemos ahora durante los siglos XVIII y XIX.

13.
[…]Lo que se denomina habitualmente la «historia» del arte no es sencillamente una transformación caleidoscópica, una sucesión desestructurada de estilos o algo así como una acumulación de «grandes» hombres, sino una ordenación determinada de los sucesos, una sucesión estructurada y dirigida que está estrechamente relacionada con toda la evolución social. Esta advertencia no contiene una valoración heterónoma escondida. No implica la idea de que el arte del «artista libre» para un mercado de clientes desconocidos sea mejor o peor que el arte artesanal creado para quien lo encarga. Para nuestra sensibilidad puede que el cambio de posición de los artistas, del que se está hablando, haya sido un cambio positivo para las personas; pero esto no quiere decir en absoluto que también lo hubiera sido para sus obras. En el curso de la modificación de las relaciones entre aquellos que producen arte y aquellos que lo necesitan y lo compran, se transforma la estructura del arte, pero no su valor.
[…]

Las ideas de Amartya Sen respecto a las hambrunas

Amartya Sen empieza un artículo mostrando la opinión común sobre lo que es una hambruna: “¿Cuál es la relación entre las hambrunas y el abastecimiento de alimentos? Algunos ven la conexión como una cosa evidente. Según esta opinión la hambruna es sinónimo de un país donde escasean los alimentos.”
Sin embargo para él esta es una respuesta muy simple y que no corresponde a la realidad empírica:“Recientes trabajos empíricos han echado por tierra la opinión de que las hambrunas y la inanición ocurren solamente cuando disminuyen las provisiones de alimentos. En efecto, en diferentes países del mundo se han producido muchas grandes hambrunas a pesar de tener una disponibilidad de alimentos de moderada a buena, y sin que se produzca ninguna baja apreciable de la producción o provisión de alimentos. Y alguna de ellas como la hambruna de Bangladesh en 1974, se han producido efectivamente en años pico de disponibilidad alimentaria. La hambruna se produce cuando una cantidad considerable de personas -que frecuentemente pertenecen a determinado grupo ocupacional- pierden los medios económicos para adquirir alimentos. Esto puede ser resultado del desempleo, o de una caída aguda de los ingresos comparada con los precios de los alimentos, aun si no hay una reducción de la producción o provisión de estos. Y en cambio, ha habido serios casos de disminuciones drásticas de producción y disponibilidad de alimentos que no han generado hambruna. Los alimentos pueden adquirirse en el exterior si existen los medios económicos, y también la provisión de alimentos disponibles, aunque escasos, pueden ser distribuidos de tal forma que se evite la miseria extrema. Darle a una persona pobre un ingreso, quizá por medio de un trabajo en un proyecto publico temporal, es una forma rápida de dar a las potenciales víctimas de una hambruna la capacidad de competir con otros para conseguir alimentos.”

Harry Braverman y la degradación del trabajo en el capitalismo

Planteamiento del problema
Cuando Blauner (1964) investigó la sensación de alienación de los trabajadores llegó a la conclusión de que el aumento de la automatización podría servir para reducir dicha experiencia. Pero ¿puede la tecnología tener tanta influencia en los procesos laborales? ¿Por qué algunas tecnologías se incorporan de manera más generalizada al proceso de producción que otras? El enfoque sociológico académico de Blauner fue rechazado por el marxista estadounidense Harry Braverman, en su famosos libro Labor and Monopoly capital (1974), donde presentaba una evaluación muy diferente de la automatización y los medios fordistas de producción y gestión, que según el formaban parte de un proceso general de “descualificación” de la mano de obra industrial.
La explicación de Braverman
Braverman no se planteó el estudio del capitalismo como sociólogo. Había sido (entre otras cosas) artesano del cobre, fontanero, chapista y oficinista; se había convertido al socialismo en sus años de juventud y posteriormente contribuyó a fundar la Socialist Union, una facción disidente del partido de los American Socialist Workers. Por tanto, cuando inicio el estudio del problema de la tecnología, la automatización y las capacidades humanas, ya había experimentado de primera mano algunos de los efectos del cambio tecnológico. En sus escritos se aprecia claramente la perspectiva de un hombre muy comprometido que conoce aquello de lo que habla.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Amartya Sen – Igualdad, ¿De qué? (Fragmento)

¿Por qué la igualdad? ¿Qué igualdad?
El análisis ético de la igualdad plantea dos cuestiones básicas: 1) ¿Por qué la igualdad? 2) Igualdad, ¿de qué? Son dos cuestiones distintas pero completamente interdependientes. No podemos comenzar a defender o criticar la igualdad sin saber realmente de qué estamos hablando, es decir, ¿qué tipo de igualdad? (por ejemplo, de ingresos, patrimonio, oportunidades, realizaciones, libertades, derechos). Nos es imposible responder a la primera pregunta sin habernos planteado antes la segunda. Esto resulta completamente evidente.
Pero, si contestamos a la segunda pregunta, ¿sigue siendo necesario que nos planteemos la primera? Si hemos argumentado acertadamente a favor de la igualdad de x (sea x: un resultado, un derecho, una libertad, un aspecto o cualquier otra cosa), ya hemos defendido la igualdad bajo esa forma, con x como criterio de comparación. Asimismo, si hemos rebatido la pretensión de igualdad de x, ya hemos argumentado contra la igualdad bajo esa forma, con x como criterio de comparación. Desde este punto de vista, no podemos plantear, ni analizar en profundidad, la pregunta de ¿por qué o por qué no igualdad? Analizándolo de esta manera, la primera pregunta pierde importancia con respecto a la segunda.

domingo, 13 de marzo de 2016

El nuevo sesgo estadístico: automatización sí, causalidad no – Por Ángeles Lizón

Con la introducción generalizada de las modernas técnicas de computación, en las décadas de 1960 y 1970 se hizo posible un análisis multivariante con datos estadísticos procedentes del sondeo a escalas antes impensables. Ello llevó a la sociología cuantitativa a una importante revolución en términos de productividad. En efecto, las tarjetas perforadas, que ya en su momento habían permitido a los investigadores contar el número de individuos que presentaban un mismo atributo para construir las entradas requeridas para sus tabulaciones cruzadas eran ahora reemplazadas por procedimientos capaces de estudiar relaciones entre un número considerable de valores en grandes conjuntos de variables simultáneas. Frente a la cantidad enorme de horas de trabajo que podía llegar a consumir la tabulación en los procedimientos anteriores, la era actual de la automatización electrónica simplificaba e incrementaba la velocidad de estas actuaciones a extremos sorprendentes. No obstante, al lado de este formidable progreso en lo que se puede hacer con los datos, la sociología cuantitativa se mantuvo teóricamente paupérrima. Así, a pesar de que las estructuras estadísticas a las que hoy se tiene acceso con estos medios son mucho más ricas en su calidad de clasificaciones o descripciones, más que coadyuvar al progreso de la disciplina, la informatización ha ido acompañada de una notoria tendencia al retroceso teórico. De hecho, en términos generales, hoy se está bastante más lejos del ideal explicativo que en los años cuarenta.

Desarrollo como libertad – Entrevista con Amartya Sen


Nermeen Shaikh: Ciertos analistas han sugerido que el desarrollo, visto el modo en que ha sido perseguido durante los últimos cincuenta años, ha sido concebido de manera insatisfactoria y definido restrictivamente. ¿Cuáles son los déficit en la agenda de las políticas de desarrollo que ha tratado usted de señalar? ¿Por qué esos?

Amartya Sen: La idea de desarrollo es una idea compleja: no es sorprendente, pues, que la gente piense que la forma en que el desarrollo se define deba ser mejorada. Cuando dicha cuestión entró en escena durante la década de los cuarenta, lo hizo primeramente de la mano de los progresos de la teoría del crecimiento económico, que habían tenido lugar con anterioridad, esto es, durante la década de los treinta y también durante la de los cuarenta. La reflexión sobre el desarrollo se hallaba limitada a la concepción elemental de que los países pobres no son más que países con niveles de renta bajos, con lo que el objetivo era, simplemente, superar los problemas del subdesarrollo a través del crecimiento económico, aumentando el PNB. Pero resultó que esta no era una vía adecuada para pensar la cuestión del desarrollo, que se ha de vincular con el avance del bienestar de las personas y de su libertad. La renta es uno de los factores que contribuyen al bienestar y a la libertad, pero no es el único. El proceso de crecimiento económico, pues, constituye un punto de partida insuficiente para evaluar el progreso de un país; por supuesto, no es irrelevante, pero se trata sólo de un factor más entre varios.

sábado, 12 de marzo de 2016

Entrevista a Richard Sennett – Las incógnitas sociales que cruzan la nueva economía

Claudio Benzecry: La relación entre capitalismo y personalidad ha sido un núcleo de su obra. ¿Piensa que es aún productivo hacer estas preguntas?
Richard Sennett: Sí, de hecho esta pregunta se hace muy urgente por los cambios producidos por y en el capitalismo moderno. Este tiende a ser mucho más individualizado, aislante, que en el pasado. Lo que argumento es que este nuevo capitalismo flexible desmonta la arquitectura burocrática que durante muchos años, a veces de manera feliz, otras no tanto, mantuvo a la gente agrupada. En este sentido, el nuevo capitalismo es un sistema mucho más individualizante que los sistemas fijos, a gran escala, permanentes, de las grandes burocracias. El problema con la individualización es que el valor individual ha mutado en un asunto de habilidad y movilización de talento. Ya no reside más en el respeto recibido como miembro de una categoría social: el trabajador. El centro del sistema se movió del reconocimiento hacia el autodesarrollo y la mayor parte de la gente perdió en el cambio. El sistema no tiene suficiente espacio para acomodar a la gente a la que presiona para que sea más habilidosa y más competente. 
CB: ¿Qué tipo de sociedades construye este nuevo capitalismo?

La Madre de la Era Postmoderna por Elisa Molina

De acuerdo al sociólogo Alain Ehrenberg (2000) la sociedad actual ha ido dejando los criterios de la primera mitad del s. XX basados en un modelo disciplinario de lo permitido y lo prohibido, ampliando las visiones, la libertad de elección y fomentando la realización personal. La autoridad tradicional queda en tela de juicio y surgen ya no normas o patrones específicos de crianza sino múltiples posibilidades frente a las cuales elegir (Ehrenberg, 2000; Gergen, 1991).
En este contexto se aprecia una prevalencia del discurso moderno sobre maternidad (Hays, 1998) conjuntamente con la emergencia de nuevas ideas que surgen como visiones opuestas. Se origina por ejemplo, una contradicción entre crianza intensiva del niño y el ethos de las relaciones impersonales y competitivas en la búsqueda de ganancias individuales. Desde este punto de vista la maternidad empieza a ser contraria a realización personal. Se disminuye el número de hijos y la opción laboral y actividades fuera del hogar aumentan como tema de la mujer y las madres. La postergación de la maternidad empieza a ser aceptada lo que se evidencia en una ampliación de la brecha generacional (Burin, 1998).

Entrevista a Giovanni Arrighi: «Y el neoliberalismo habrá sido sólo un paréntesis de locura» por Benedetto Vecchi

Giovanni Arrighi no cree verdaderamente en la existencia del gran casino de la economía mundial. Es un estudioso que siempre ha creído en la dimensión histórica, «procesual», de los fenómenos sociales y económicos. En su último libro, que va a publicar Feltrinelli con el título de Adam Smith en Pekín (en las librerías, a partir del 21 de febrero), el estudioso italiano, docente en la John Hopkins University y director del Fernand Braudel Centre, propone un análisis del capitalismo histórico tan fascinante como discutible. Su tesis es que el centro de la economía mundial se ha desplazado a Pekín, mientras que los Estados Unidos continúan su lento, pero inexorable declive. Una tesis «partidista», que discute críticamente a distancia con quienes, como el geógrafo marxista David Harvey o la publicista Naomi Klein, consideran fundamental sistematizar teóricamente el cicló neoliberalista, considerado por Arrighi solo un paréntesis, a diferencia de quienes lo han visto como un modelo social cuya comprensión ayudaría a entender las tendencias del desarrollo económico capitalista.

Benedetto Vecchi: Adam Smith en Pekín comienza con la fascinante sugestión sobre el retorno del baricentro de la economía mundial a China, una sociedad de mercado no capitalista. Una imagen que contradice las estadísticas, así como los análisis procedentes de su realidad, que describen a un país que ha tomado decisivamente la senda del capitalismo. Al final del libro, la sociedad de mercado no capitalista se convierte más en una esperanza que una realidad. ¿En qué punto estamos?
Giovanni Arrighi: No hablaría de un carácter cíclico del desarrollo histórico. Para empezar se recuerda que Europa ha conocido un desarrollo capitalista con características únicas, cuyo inicio coincide con el arranque de la «gran divergencia» entre Oriente y Occidente. La apuesta teórica en la que basarse es entender por qué el desarrollo capitalista muestra límites evidentes y por qué Asia y la China en particular se han convertido en el centro del mercado mundial, tal como lo eran al principio de la gran divergencia.

Mario Vargas Llosa: La verdad de las mentiras (fragmento)

Desde que escribí mi primer cuento me han preguntado si lo que escribía «era verdad». Aunque mis respuestas satisfacen a veces a los curiosos, a mí me queda rondando, cada vez que contesto a esa pregunta, no importa cuán sincero sea, la incómoda sensación de haber dicho algo que nunca da en el blanco.
Si las novelas son ciertas o falsas importa a cierta gente tanto como que sean buenas o malas y muchos lectores, consciente o inconscientemente, hacen depender lo segundo de lo primero. Los inquisidores españoles, por ejemplo, prohibieron que se publicaran o importaran novelas en las colonias hispanoamericanas con el argumento de que esos libros disparatados y absurdos —es decir, mentirosos— podían ser perjudiciales para la salud espiritual de los indios. Por esta razón, los hispanoamericanos sólo leyeron ficciones de contrabando durante trescientos años y la primera novela que, con tal nombre, se publicó en la América española apareció sólo después de la independencia (en México, en 1816). Al prohibir no unas obras determinadas sino un género literario en abstracto, el Santo Oficio estableció algo que a sus ojos era una ley sin excepciones: que las novelas siempre mienten, que todas ellas ofrecen una visión falaz de la vida. Hace años escribí un trabajo ridiculizando a esos arbitrarios, capaces de una generalización semejante. Ahora pienso que los inquisidores españoles fueron acaso los primeros en entender —antes que los críticos y que los propios novelistas— la naturaleza de la ficción y sus propensiones sediciosas.

Conocimiento: ¿personal o social? por Mario Bunge

Hace medio siglo se discutió apasionadamente la cuestión de si el conocimiento, en particular la ciencia, es personal o social. Hubo grandes autoridades en ambos bandos. Ejemplo, el físico Percy W. Bridgman y el bioquímico Michael Polanyi juraban que la ciencia es personal, en tanto que el sociólogo Robert K. Merton y el físico John D. Bernal eran que la ciencia es social.
¿Cuál de las dos opiniones es la verdadera? Creo que se trató en parte de un malentendido. Los unos se referían al conocer o investigar, en tanto que los otros se referían al conocimiento, o conjunto de resultados de este proceso. Obviamente, ambos son compatibles entre sí: el individuo conoce, y la sociedad posee un fondo de conocimientos. A su vez, el investigador no parte de cero, sino del fondo de conocimientos acumulados, y aspira a enriquecerlo.
El debate en cuestión fue generado en parte por un malentendido, pero también hubo un desacuerdo real. Éste fue el dilema internalismo-externalismo, plaga de la psicología y la sociología.

lunes, 7 de marzo de 2016

Entrevista a David Harvey. Las grietas de la ciudad capitalista

Archipiélago: Parece que, en los últimos años, la idea de fomentar la competitividad en un entorno crecientemente globalizado ha dejado de ser patrimonio de empresarios y Gobiernos liberales para pasar a presidir también las reflexiones de los urbanistas. Constantemente oímos hablar de la necesidad de transformar las ciudades a través de la actuación urbanística a fin de atraer la inversión de capitales privados. ¿Cómo hemos llegado a esta situación? ¿Qué cree que ha pasado para que se haya dejado tan alegremente de lado toda la vertiente crítica, utópica y social que había marcado buena parte del pensamiento urbanístico?

David Harvey: El proyecto neoliberal que se consolidó a principios de la década de los ochenta pretendía fundamentalmente restablecer el poder de las clases dominantes. Entre otras cosas, este nuevo modelo dio rienda suelta a las presiones competitivas y se volcó en la utilización del capital financiero como medio para asegurar la consecución de las tasas de beneficio más elevadas posibles, sin parar mientes en su procedencia. Pero, naturalmente, ninguna de estas medidas podría haber funcionado sin la construcción de un aparato estatal dócil y ésa es la tarea que Thatcher y Reagan acometieron a través de diversos procesos de desregulación y privatización, así como de feroces ataques al poder sindical y al estado de bienestar.

Objetividad por Mario Bunge

En 2004 los sociólogos conmemoraron la publicación del famoso artículo de Max Weber (1864-1920) sobre objetividad en estudios sociales y políticos. La conmemoración fue oportuna porque la objetividad está de capa caída pese a que sin ella no hay ciencia, técnica ni gobierno competente. Está de capa caída debido al auge del posmodernismo, el que niega la posibilidad de alcanzar la verdad y valora más la emoción que la razón y el yo que el mundo. Y el posmodernismo campea en las facultades de humanidades, donde suele citarse con mayor frecuencia a Nietzsche, Dilthey, Husserl, Heidegger, Foucault, Derrida o Geertz que a Tocqueville, Mill, Marx, Durkheim, Weber, Braudel, Coleman o Merton.

Weber quería proteger a la investigación social de la contaminación ideológica, en particular la marxista. Esta finalidad es loable, porque el objetivo de las ciencias sociales, tales como la demografía, la sociología, la economía política, la politología y la historia, es estudiar la sociedad antes que modificarla. Las disciplinas que se ocupan de controlar o rediseñar la sociedad son técnicas sociales, tales como la macroeconomía normativa, el management, el derecho y la criminología. Pero ninguna de estas técnicas puede ser eficaz si no se funda sobre estudios objetivos de la realidad correspondiente.

Los mitos que sustentan la utopía del mercado total por Edgardo Lander

En forma explícita o implícita, la utopía del mercado total está sustentada sobre un conjunto de mitos o falacias que se han venido convirtiendo en sentido común en la medida en que el conocimiento colonial eurocéntrico de las ciencias sociales hegemónicas se fue imponiendo como la forma de conocimiento pretendidamente universal (Lander, 2000a; Mignolo, 2001). De estos mitos sólo se destacan los más significativos.
En primer lugar está el mito del crecimiento sin fin. Quizás la idea fuerza más potente del proyecto histórico de la sociedad industrial, tanto en sus versiones liberales como en sus versiones socialistas, ha sido el mito prometeico de la posibilidad del control de la naturaleza para hacer posible el crecimiento sin límite, así como la identificación de la felicidad humana con un bienestar material en permanente expansión. De acuerdo con este mito no existen límites materiales para la manipulación/explotación siempre creciente de los recursos y de la capacidad de carga del planeta Tierra.

viernes, 4 de marzo de 2016

La redefinición del proyecto sociológico: el desafío cosmopolita por Ulrich Beck


Érase una vez que las categorías de “clase” y “conflicto de clase” fueron las herramientas conceptuales para descifrar y entender la dinámica política esencial del mundo moderno. Sin embargo, eso ya no sucede más. Tan sólo hay que pensar un momento en los “acontecimientos cosmopolíticos” que cambiaron al mundo en los últimos 25 años: la caída del Muro de Berlín, el 11 de septiembre, la crisis financiera, el cambio climático o los dos procesos actualmente en curso: la catástrofe nuclear en Japón y las revueltas contra los regímenes autoritarios en los países árabes. Todos ellos tienen dos características en común: primera, fueron completamente sorpresivos, lo que significa que están más allá de la imaginación y las categorías sociológicas; y segunda, en su totalidad son transnacionales o globales en sus alcances e implicaciones.

jueves, 3 de marzo de 2016

Entrevista con Boris Cyrulnik – Las llaves de la felicidad

Nouvel Observateur: Usted ha escrito mucho sobre la aptitud para ser felices de aquellos que la vida parecía condenar a la desdicha, aquellos que llamamos “resilientes”, rescatados de la desgracia. Igualmente usted ha escrito mucho sobre la inaptitud para la felicidad de aquellos que, como se dice, “tienen todo para ser felices”. En el fondo, ¿qué es este estado que denominamos felicidad?
Boris Cyrulnik: Comenzaré con una anécdota. Un día un laboratorio me solicitó dar unos cursos postuniversitarios a médicos generales. Yo me propuse anotar durante dos meses las frases divertidas o penetrantes de mis pacientes, para comentarlas con los médicos. Llené así varias libretas. Entre las frases, había una que se repetía regularmente y que siempre anotaba con la misma extrañeza: “A menudo conocí la dicha, pero nunca me hizo feliz”. ¿Cómo explicar esta frase?
 “A menudo conocí la dicha”: dicho de otra manera, conocí situaciones que correspondían a la idea, a la anticipación que yo tenía de lo que era necesario para ser feliz. Siendo pobre, sueño que si fuera rico, sería feliz. Siendo lisiado, sueño que si tuviera mis dos piernas sería feliz. O aún más –pienso particularmente en un paciente: “Si apruebo el concurso (y lo aprobó. Fue admitido en una Grande Ecole), si soy nombrado en el Midi (y fue nombrado en el Midi), si puedo trabajar en esta empresa (fue nombrado en esa empresa) yo sería feliz”. Él realizó esas porciones de sueño, por lo tanto “conoció” la dicha… y sin embargo no era feliz, ya que en el curso de su historia personal, había aprendido a no ser feliz.

Por un verdadero diálogo entre las «Dos Culturas» – Sokal y Bricmont

La época en que vivimos parece estar marcada por el signo de la interdisciplinariedad. Aunque algunos temen que la dilución de la especialización pueda acarrear un descenso de los niveles de rigor intelectual, no se pueden ignorar las aportaciones de conocimiento que cada campo puede hacer al otro. Lejos de intentar inhibir la interacción entre las ciencias físico-matemáticas y las ciencias humanas, nuestro objetivo es hacer hincapié en algunas condiciones previas indispensables para instaurar un auténtico diálogo.
Durante los últimos años se ha puesto de moda hablar de una «guerra de las ciencias». Pero esta expresión es bastante desafortunada. ¿Quién está haciendo la guerra y contra quién?
Desde hace mucho tiempo, la ciencia y la tecnología han suscitado debates políticos y filosóficos: sobre el armamento y la energía nucleares, el proyecto del genoma humano, la socio biología, entre otros muchos temas. Pero estos debates no constituyen en modo alguno una «guerra de las ciencias». De hecho, muchas y diversas posturas razonables han sido defendidas en dichos debates, tanto por científicos como por no científicos, mediante argumentos -científicos y éticos- que todas las personas interesadas, cualquiera que sea su profesión, pueden juzgar racionalmente.

Derecha e izquierda por Giovanni Sartori


Si bien en cierta medida las ideologías han llegado a su fin, desde luego lo que no ha desaparecido es el uso de las palabras “derecha” e “izquierda”. Uso que, por el contrario, volvió a estallar con la denominada revolución estudiantil de 1968. En aquella época se fantaseo incluso con unas matemáticas de izquierdas, con una nueva forma (de izquierdas) de fabricar coches, etcétera.  Esas y otras tonterías parecidas cayeron pronto en el olvido. Lo que no quita es que en el plano teórico los dos contenedores en cuestión se expliquen y se justifiquen con dificultad. ¿Por qué la “arabofilia” es de izquierdas? Vaya usted a saber. ¿Por qué el pacifismo es, hoy, de izquierdas (mientras que Marx desde luego no lo era)?

Hacia una globalización con un rostro más humano – Joseph Stiglitz

[…] Una de las razones por las que es atacada la globalización es porque parece conspirar contra los valores tradicionales. Los conflictos son reales y en cierta medida inevitables. El crecimiento económico —incluyendo el inducido por la globalización— dará como resultado la urbanización, lo que socava las sociedades rurales tradicionales. Por desgracia, hasta el presente los responsables de gestionar la globalización, aunque han alabado esos beneficios positivos, demasiado a menudo han mostrado una insuficiente apreciación de ese lado negativo: la amenaza a la identidad y los valores culturales. Esto es sorprendente, dada la conciencia que sobre tales cuestiones existe en los propios países desarrollados: Europa defiende sus políticas agrícolas no sólo en términos de intereses especiales sino también para preservar las tradiciones rurales. En todas partes la gente de las pequeñas ciudades se queja porque las grandes cadenas nacionales y los centros comerciales han liquidado sus pequeños negocios y comunidades.
El ritmo de la integración global es un asunto importante: un proceso más gradual significa que las instituciones y normas tradicionales no serán arrolladas, y podrán adaptarse y responder a los nuevos desafíos.

La incorrecta descripción de lo que somos – Jesús Mosterín

La antropología filosófica sólo puede despegar y emprender el vuelo intelectual desde la base sólida a ser posible en nuestros días, gracias a los recientes avances de la paleoantropología, de la genómica humana y de la neurociencia. Esta situación es nueva, pues en el pasado no sabíamos casi nada acerca de nosotros mismos, lo cual no era tan grave como podría parecer. No hace falta entender la digestión ni la respiración para digerir o respirar. No es necesario saber nada de genética ni de embriología para reproducirse. Y el ser incapaces de describir el funcionamiento del cerebro nunca nos ha impedido pensar. Sin embargo, la falsa autoconciencia de lo que somos, basada en datos falsos y pseudoexplicaciones insostenibles, impide la puesta en marcha de la antropología filosófica como empresa cognitiva.
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3. Metáforas de la mente
Toda nuestra conducta, nuestra cultura y nuestra vida social, cuanto hacemos, pensamos y sentimos, depende de nuestro cerebro. El cerebro es la sede de nuestras ideas y emociones, de nuestros temores y esperanzas, del gozo y el sufrimiento, del lenguaje y la personalidad. Si en algún órgano se manifiesta la naturaleza humana en todo su esplendor, es sin duda en nuestro voluminoso cerebro. Lástima que no lo conozcamos mejor. De todos modos, el hecho de que apenas entendamos cómo funciona el cerebro no nos ha cohibido a la hora de especular sobre la mente y la conducta, el alma y el intelecto.

Las palabras acuñadas por las lenguas indoeuropeas para designar el alma implican desde el principio la metáfora del aliento o la respiración.

Enrique Dussel – Principios éticos y economía (En torno a la posición de Amartya Sen)

Mi estrategia argumentativa partirá de las obras de Amartya Sen, Premio Nobel de Economía de 1998, para de allí mostrar todo un desarrollo de las posibles relaciones entre la economía y la ética, en sus aspectos material, formal y crítico.

LA CRITICA ÉTICA DE LA ECONOMÍA DE AMARTYA SEN
Desde sus primeras obras puede observarse que su localización, como intelectual de la India, le permite tener una visión de los problemas económicos más compleja que la de los economistas clásicos. […] Será necesario entonces rechazar el manejo reductivo de ciertos indicadores que intentan juzgar el desarrollo de un pueblo. Desde esta sospecha inicial comienza Amartya Sen a deconstruir los principios fundamentales de la ciencia económica, mostrando que su distanciamiento de la ética ha tenido las peores consecuencias. En una de sus recientes obras, Sobre ética y economía (Sen, 1987), deja ver esta cuestión:
He tratado de argumentar que el distanciamiento entre la economía y la ética ha empobrecido a la economía de bienestar y ha debilitado también la base de gran parte de la economía descriptiva y predictiva (1984, pp. 94-95 de la edición en español).
Sen argumenta de la siguiente manera. La ciencia económica actual parte de la «teoría del equilibrio general, que trata de la producción y del intercambio que suponen las relaciones de mercado» (Sen, 1987, p.26 de la edición en español), aclarando, hasta cierto punto, la comprensión de la naturaleza de la interdependencia social, permitiendo aún, por ejemplo, un análisis causal de los dramáticos problemas del hambre en el mundo actual. Además, toda la economía supone, por otra parte, un cierto tipo de racionalidad, sea como consistencia interna, sea como maximización del propio interés (egoísta). Sen muestra ahora la reducción de ambos conceptos.
En el primer caso,
[…] el requisito de consistencia […] se tiende a relacionar con la posibilidad de explicar el conjunto de elecciones reales como resultado de la maximización de acuerdo con alguna relación binaria» (Sen, 1987, p. 30).

Tecnofobia en el Tercer Mundo – Mario Bunge

El nivel alcanzado por la técnica en una nación es un indicador objetivo de su grado de desarrollo. Un país que sólo produce una pequeña fracción de los productos manufacturados que consume, o que los produce todos con ayuda de técnicas importadas, es subdesarrollado aunque sus comercios ofrezcan de todo. No es que el desarrollo técnico sea el único componente del desarrollo nacional, pero sí es un componente necesario del mismo.
Ahora bien, a pesar de las consecuencias negativas del desarrollo industrial no se puede dar por descontado que éste sea deseable. Ninguna persona razonable puede tolerar la contaminación ambiental por desechos industriales y el agotamiento de recursos naturales, sin contar con el tedio del trabajo en cadena y los cinturones de “villas miseria” o “ciudades perdidas” que se forman en torno a las ciudades industriales del Tercer Mundo. Sin embargo, curiosamente, estas consecuencias negativas del desarrollo industrial sólo suelen ser apreciadas por un pequeño sector de la población: el sector educado que simpatiza con los movimientos ecologistas, pero no suele proponer medidas concretas para evitar las consecuencias negativas de la industrialización.

Las ropas nuevas del racismo: entrevista a Teun van Dijk

El racismo designa un fenómeno de desigualdad social, de discriminación y abuso de poder que, como tal, existe a lo largo de la historia de la sociedad humana. Sin embargo, ¿en qué momento cobra auge la palabra racismo?
El racismo como forma de abuso de poder, contra pueblos de apariencia o de cultura diferentes, existe desde hace muchos siglos, como sabemos; ejemplo de ello es el término barbaroi, usado por los griegos para referirse a los pueblos diferentes de ellos. El racismo con una base más ideológica y explícita nació en los siglos XVIII y XIX, como una forma de legitimar la superioridad de la raza blanca, también en trabajos que hoy llamaríamos de pseudociencia, pero que en la época se tomaron muy en serio. Hasta por lo menos después de la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, las ideas racistas en la ciencia tenían mucha influencia y aplicaciones en el movimiento eugenésico, que también influyó las políticas de inmigración en América Latina.


De acuerdo con tus investigaciones, ¿cuáles son las principales características que definen al racismo?
Como ya has indicado, la primera característica general del racismo es que se trata de un sistema social de abuso de poder, de dominación, igual que el sexismo. El sistema tiene dos componentes principales:

Diferencias entre sentido común y sociología por Zygmunt Bauman

En primer lugar la sociología hace un esfuerzo por subordinarse a las rigurosas reglas del discurso responsable, que supuestamente es un atributo de la ciencia. Esto significa que de los sociólogos se espera que se preocupen especialmente por distinguir -de manera clara y visible para cualquiera- entre las formulaciones corroboradas por la evidencia disponible y las afirmaciones que solo pueden reivindicar una condición de suposición provisional y no verificable.
En segundo lugar está el tamaño del campo del que es extrae material para el juicio. Para casi todos nosotros los no profesionales, ese campo se limita al de nuestra vida personal. Sin embargo, dada la enorme diversidad de las condiciones de nuestras vidas, cada experiencia basada únicamente en un mundo individual es necesariamente parcial y muy probablemente unilateral. Esto solo se ratifica reuniendo y comparando otras experiencias, de muchos mundos. El resultado general será el descubrimiento del íntimo vínculo existente entre la biografía individual y los procesos sociales amplios que el individuo puede no conocer y seguramente es incapaz de controlar.
La tercera diferencia pertenece al modo en que sociología y sentido común explican la realidad humana: mientras tendemos a percibir todo lo que acontece como una consecuencia de la acción intencional de alguien, la sociología se opone a la visión personalizada. Pensar sociológicamente es intentar explicar la condición humana a través del análisis de las múltiples redes de la interdependencia humana.
Finalmente, mientras el sentido común depende de la índole autoevidente de sus preceptos, la sociología aspira a superar sus limitaciones abriendo las posibilidades que este tiende a cerrar. Al cuestionar nuestro conocimiento de sentido común, la sociología nos impulsa y alienta a reevaluar nuestra experiencia, a descubrir más interpretaciones posibles y a tornarnos algo más críticos, a aceptar cada vez menos las cosas como son actualmente o como creemos que son.

Extraído del libro “Teoría sociológica” de Orlando Plaza. Fondo Editorial PUCP.


¿Para qué sirve la filosofía política? – Mario Bunge

¿Qué es la filosofía política? Es la rama de la filosofía que sopesa los méritos y defectos de los distintos órdenes políticos, tales como el liberal, el democrático, el socialdemocrático y el fascista. El filósofo político nos dice qué regímenes favorecen los intereses de las mayorías y cuáles los de las minorías; qué gobiernos protegen los derechos y cuáles los restringen; qué Estados promueven el progreso y cuáles lo obstaculizan. Además, y por esto hace filosofía antes que ideología, el filósofo político procura dar argumentos en favor o en contra de los distintos órdenes sociales. Por ejemplo, nos dirá que la libertad incontrolada del individuo es tan enemiga de la democracia como la opresión, porque supone que no hay valores sociales y que todo está en venta. O nos dirá que la libertad y la democracia vienen de abajo, no de arriba, ya que el privilegio es enemigo de la libertad y de la igualdad.
¿Para qué sirve la filosofía política? Unas veces para bien, otras para mal, y otras más para nada. Veamos algunos ejemplos. El liberalismo político nació en el cerebro de John Locke, el gran filósofo del siglo XVI. Según Karl Popper, el fascismo fue concebido por Hegel, mientras que Isaiah Berlin lo hace nacer en el cerebro de Joseph de Maistre. El filósofo y economista John Stuart Mill defendió el socialismo democrático, en tanto que su homólogo Marx abogó por el socialismo dictatorial. Nietzsche, Gentile y Heidegger fueron fascistas, mientras que Engels y Antonio Labriola abogaron por el socialismo marxista. Benedetto Croce fue liberal pero no democrático, mientras que Norberto Bobbio osciló entre el liberalismo y el socialismo. John Rawls combinó el liberalismo político con el socialismo estatal, mientras que Ronald Dworkin hace filosofía liberal limitada al ámbito jurídico. Pero es verdad que la mayoría de los filósofos políticos han sido inanes, por haberse limitado a comentar ideas políticas de otros.
Los filósofos políticos contemporáneos creen poder desligar las ideas políticas de una concepción del mundo. Sin embargo, toda concepción de la política presupone una concepción del mundo. Por ejemplo, si todo dependiera de las ideas, la acción política se reduciría a hablar y escribir; si estamos sometidos a la voluntad de Dios, la oración será más eficaz que la acción; si la naturaleza humana es invariable, las reformas sociales serán inútiles; y si, en cambio, somos cambiantes, no debemos diseñar sociedades rígidas, por perfectas que nos parezcan ahora.

El Determinismo Social

Las ciencias sociales nacieron marcadas por ciertos determinismos que definían las diferentes escuelas y enfoques. Los principales eran el...